30 de diciembre de 2013

Análisis: Rayman Origins


Hace bastante tiempo que iba detrás de Rayman Origins y gracias a una persona que admiro y respeto por su saber en los videojuegos, pude jugar y disfrutar de un título que solo con su diseño artístico y humor me ganó cuando Ubisoft lo anunciaba a bombo y platillo. También tengo que admitir que es el primer título de Rayman que juego y que quieras o no es una ironía del destino pues su propio título denota eso, que es el origen de, en este caso, mis aventuras y desventuras con Rayman.

Mientras que Rayman, Globox, los Diminutos y el Soñador de Burbujas están durmiendo y descansando plácidamente, un micrófono escondido transmite sus ronquidos a la Tierra de lo No-Tan Muertos, donde se revelan contra tal escándolo, saliendo a la superficie, raptando a los Electoons, a Betilla el Hada y sus hermanas y llenando el Claro de los Sueños de miles de pesadillas. Rayman y sus amigos deben de actuar para acabar con dicha invasión que ha sometido al Claro de los Sueños a una terror eterno. Pues aquí está la trama que Rayman Origins nos trae, más simple que el mecanismo de un chupete pero que sirve perfectamente para introducirnos en una aventura llena de plataformas y con algún giro inesperado, pero vayamos ya a ver lo que nos depara el juego.

Estamos ante un juego de plataformas con algún pequeño puzzle y muchos guiños a juegos tan dispares como los Angry Birds o el clásico Donkey Kong. Las fases son en general elevadas en número, unas 60, y encontramos de distintos tipos, desde rápidas y veloces a más pausadas, ir “para adelante” o en vertical y sobre todo mucha habilidad, tanta que muchas veces necesitaremos un pequeño descanso pues nuestros nervios tienen un límite. Pero no solo habrá saltos sino también luchas contra jefes finales y enemigos comunes que muchas veces será necesario usar más la cabeza que los puños de nuestros protagonistas. La lucha de los jefes llega a ser muchas veces épica, por sus dimensiones, aunque llegado el momento en el que se conoce las pautas de movimiento y ataque su superación no es muy complicada. Los niveles por donde nos movemos en general están muy trabajados y hay que felicitar a sus diseñadores porque los distintos retos que nos vamos encontrando en el juego hacen que da igual que los supere uno una vez y otra para conseguir todos los objetivos de dicha fase o por superar nuestro tiempo, da igual, siempre acabamos con los dedos destrozados y una sonrisa en la cara.

Ahora sería bueno hablar, o mejor dicho, escribir, sobre algo que a mi desde el inicio me ha sorprendido
positivamente: el diseño artístico. Estamos ante un diseño artístico de los bellos que últimamente me he encontrado, a la espera de mi querido Apotheon, donde cada personaje, elemento del escenario o efecto visual denota un amor y una pasión que se agradece y se disfruta. Los jefes finales son también muy espectaculares, como antes he comentado, con un diseño que muchas veces roza lo bizarro, cosa que cuadra con lo dicho anteriormente sobre la trama, sobre todo si nos fijamos en el jefe final del juego.

Si hablamos del apartado sonoro la banda sonora es literalmente, y siguiendo la trayectoria del propio juego, increíble y cachonda a más no poder que se pega a la acción de una forma efectiva y concordante con nuestros movimientos, dando una alegría en esos momentos de tensión y que por si sola merece la pena escuchar.

¿Y qué decir de esa gran parte parte tan importante en Rayman Origins? Me refiero al humor y es que estamos ante un juego que sube el ánimo de cualquier persona por todas las situaciones que posee y como las explota de una forma cómica que nos hará reirnos a carcajadas de una forma magistral, que junto a la música, como antes he comentado, enfatiza en ese elemento.

Algo que me confundió en cierto modo fue el final del juego porque realmente posee 2 finales. En uno de ellos es seguir todas las fases sin conseguir uno de los coleccionables, terminando la última fase llegaremos al final y veremos los créditos que podremos destruir con nuestro personaje como si de otra fase fuera. El otro final es mediante la colección de uno de los coleccionables antes comentados que nos llevará a la Tierra de los No-Tan Muertos y cuyo final es un jefe MUY grande, terminando con él la escena se repite con unos créditos que pueden ser destruibles. Ante esta situación inicialmente me quedé algo extrañado y aunque es un detalle y para nada malo, si es algo que deseaba comentar.

Para terminar os diré que Rayman Origins me ha ganado y enamorado, su humor, su diseño artístico, su mecánica, todo rebosa amor y pasión por un juego bien hecho que te despierta una sonrisa y que seguro que sería una excelente antidepresivo pero sobre todo quiero agradecer a quién me lo consiguió, porque es de esos juegos que pasa el tiempo y no lo consigues por unas razones u otras y por lo cual estaré muy agradecido.

1 comentario:

  1. ¡BRUTAL A 4 JUGADORES! NO RAYMAN, NO PARTY.

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